Nos levantamos con alegría para disfrutar del desayuno en el Tui Lodge y nos llevamos la sorpresa de que Ian nos ofreció desayunar trucha. Por la forma en la que lo dijo (necesitamos a Frances para “traducirnos”) intuyo que no debía ser algo legal…
Desayuno pantagruélico como pocos. No sólo tuvimos nuestro desayuno continental con cereales, macedonia, tostadas, mermelada, mantequilla, café… si no también el desayuno “cooked” con sus huevos y bacon. Y claro, encima de todo esto, la trucha… a repetir.
Ah! Y al salir nos llevamos la sorpresa de que nos hicieron un 25% de descuento por temporada baja…
Con el estómago lleno y más ganas de volver a la cama o tirarse a hacer la digestión que de conducir, nos subimos al coche rumbo a Wellington.
El día no acompañó… hoy tocaba hacer la ruta alrededor del famoso “Mount Doom” (o “Monte del Destino”) que usaron para la película de “El Señor de los Anillos”. Pero debido al mal tiempo, tomamos el atajo de ir por la Desert Road esperando poder tener alguna vista lejana… pero no. Ni eso. Demasiadas nubes… y nieve.
La Desert Road se llama así por estar deshabitada (o casi). Al principio de la carretera hay señales que advierten de que no vas a encontrar gasolineras a corto plazo
. Desde luego no es el típico desierto que tenemos en mente… nada de arena ni rocas. En realidad, tiene incluso vegetación… arbustos, básicamente, pero no pocos.
Para comer paramos en Levin y paseamos un rato por él. No es un pueblo destacable, pero cae a mitad de camino hacia Wellington, así que es un buen lugar para buscar un sitio dónde comer.
Al llegar a Wellington, y aunque estaba lloviendo, tras el check-in en el Rydges nos fuimos a dar un pequeño paseo por la ciudad. Bajamos hasta la “calle de las compras”, aunque todo estaba cerrado (hoy es domingo).
Aquí fue la primera vez que vimos una idea estupenda de los neocelandeses: hacer las calles comerciales “semicubiertas” (tipo soportales) y poner los carteles de las tiendas perpendiculares a la fachada… ¡para comprar sin mojarte y poder ver las tiendas que te quedan por delante!
Paramos a comer en un restaurante “aleatorio” pero que fue muy agradable: el General Practitioner, que está en una casa de tipo victoriano. El restaurante está en la planta alta (la baja es tipo pub irlandés, aunque también se puede comer allí). La comida, muy rica y abundante al estilo de NZ… hasta que revientes (como ejemplo, yo pedí cordero y me dieron la pata entera… cubierta con hojaldre y sumergida en salsa).
Mañana toca cruzar a la isla de sur en el ferry hacia Picton y nos han dicho que conviene estar pronto… así que nos vamos a la cama sin rechistar. Por cierto, los tiempos que marca Google Maps hasta el ferry son exageradamente altos.